Nacer y renacer cada día



Nacer y renacer cada día, a pesar de todas las dificultades y las inseguridades de nuestro mundo tan lastimado

Pasajes da carta de Jean Vanier – diciembre de 2012. Leer

La Navidad : a esperanza de paz

La Navidad es la fiesta del nacimiento de una esperanza. Navidad es una luz al final de largos túneles. Los ángeles en Belén hace 2000 años anunciaron una gran noticia, una alegría para todo el pueblo: el nacimiento de un salvador, Jesús, cuyo nombre significa « Dios salva ». El profeta Zacarías, dos siglos antes, habló del que iba a venir y anunciaría la paz a todas las naciones. Isaías habló de un niño que nacería para establecer y afirmar en todas partes la justicia, « un tiempo en que el lobo habitará con el cordero, o el niño pequeño meterá la mano en el agujero de la víbora. No se hará más daño ni violencia sobre mi monte santo. »

Esta esperanza de paz está en el corazón de todos los hombres y mujeres de la tierra. ¡Paz, Paz, Paz! La paz del corazón, la paz en las familias, la paz en cada nación, la paz entre las naciones. Esta paz llegará cuando todos nos veamos en el otro y sobre todo veamos en aquellos que son diferentes lo que es bello, bueno y verdadero, todo lo que es de Dios. ¿Acaso mi mirada de bondad, sin juzgar, no puede transformar al enemigo en amigo?

Para eso, mi corazón de piedra debe cambiarse por un corazón de carne. El corazón de piedra está cimentado sobre el miedo. ¿No es el miedo el gran enemigo de la paz?

El Arca y Fe y Luz quieren estar entre aquellos lugares donde los corazones de piedra fundados sobre el miedo se cambian en corazones de carne. Nuestras comunidades son verdaderas escuelas donde se aprende a amar y a vivir la ternura. Sin duda, las personas en situación de discapacidad visible son transformadas por esta vida comunitaria, y también los asistentes, los amigos y vecinos que tienen discapacidades menos visibles. La mirada de ternura de Marie-Jo, con sus ojos grandes y sus grandes dificultades para vivir, transforma a aquellos que se le acercan y quieren conocerla.

Escuchemos los hombres y mujeres que siembram la paz

No miremos los titulares de la prensa que constantemente anuncian catástrofes, sino escuchemos a los hombres y mujeres que, a través de las pequeñas cosas, las pequeñas reconciliaciones de cada día, siembran la paz. Como aquellos hutus que durante el genocidio de Ruanda, arriesgando sus vidas, ocultaron a los tutsi. Etty Hillesum decía poco antes de su muerte « quisiera ser un bálsamo sobre tantas heridas ». Hay Israelíes que hacen contacto con los Palestinos y buscan con ellos caminos de diálogo y entendimiento. Izzeldin Abuelaish, después de que sus hijos murieron en Gaza, dijo: «¡Yo no odio!»

Hay también jóvenes que se preparan para ser constructores de paz ante la violencia en las escuelas. Hay cada vez más hombres y mujeres que toman el camino de la no violencia para tratar de resolver los conflictos, enfrentando la violencia con la ternura.

Las personas marginadas son fuente de paz

En estos días de Navidad, me gusta releer la Buena Nueva anunciada los pobres. ¿No es acaso dedicando nuestras energías a vivir una relación con las personas marginadas, apartadas de la sociedad, encerradas en lugares de tristeza, como la paz vendrá, en lugar de luchar para ganar y conseguir más? Nuestras sociedades opulentas incitan al gasto, a los regalos y la comida de lujo. ¡Es bueno celebrar fiestas! Alegrarse juntos, con deseos de unidad. Pero Navidad es celebrar una esperanza. Eso implica el encuentro con los que no pueden celebrar.
Me gusta leer al viejo poeta Tagore, hombre de paz y buscador de Dios:
« El orgullo no permite acercarse a ti que caminas con la ropa de los humildes entre los pobres, los más miserables y los rechazados. Mi corazón no puede entonces encontrar el camino que conduce a ti que habitas en compañía de aquellos que están solos entre los pobres, los más miserables y los rechazados. »