Carta de Jean Vanier



Ya llegó el tiempo de mi visita anual a la abadía trapense de Orval en Bélgica: el cantar de los monjes me da paz y me eleva a los cielos que están en ellos y en mí.

Reencuentro con alegría las golondrinas de vuelta de África que bailan y se sumergen en la fuente adelante de la iglesia, los tiempos de oración renovados, un vacío feliz con mucho descanso y acción de gracias hacia Dios. Reencuentro también las caminatas en el bosque con mis piernas a veces un poco titubantes y tiempos de lectura con el libro sobre el profeta Isaías escrito por un sacerdote belga, Jacques Vermeylen. [...] Leer a carta